
Ana Torres podóloga lleva más de 20 años tratando pies
Hay algo que nadie te cuenta sobre esa uña amarilla que tapas con esmalte
Esa uña amarilla y dura que ignoras, la que tapas con esmalte, la que escondes en el calcetín, casi nunca es suciedad ni edad. En la mayoría de los casos es una infección por hongos: una onicomicosis. Y las infecciones no se quedan quietas: avanzan despacio hacia la raíz de la uña.
Primero el amarillo; luego la uña engorda, se deforma, se levanta, puede oscurecerse... y en los casos que me llegan tarde, se pierde. Y mientras tanto, salta a las uñas de al lado. Por eso ignorarla es lo más caro que puedes hacer y no te hablo solo de dinero
¿Por qué nada de lo que has probado ha funcionado?
¿Vinagre, cremas, aceites? Todo eso se aplica por fuera. Y la uña es un escudo: una placa dura que no deja pasar casi nada. Lo que aplicas encima, se queda encima — y el hongo vive debajo, protegido, avanzando.
Ahí está la verdadera estafa: te venden por fuera algo que solo se resuelve por dentro. Años de productos que se quedan en la superficie.
Por esto recomiendo este tratamiento!: la luz de la clínica, en tu casa
Por eso, cuando una paciente me pregunta, le recomiendo esta terapia de luz: luz LED azul que atraviesa la uña, el mismo principio que el láser en un aparato que usas en casa, siete minutos al día, sin dolor. Y ataca solo el amarillo: va por el hongo de abajo, el que avanza, para frenarlo antes de que la historia se complique. Utilizalo solo 7 minutos al día, donde quieras, en el sofá viendo tu serie favorita, por ejemplo. En menos de una semana empiezas a notar resultados, y el punto óptimo llega entre la segunda y la tercera semana, cuando ves la uña bastante más clara.